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Martes de la tercera semana del tiempo ordinario

 

ESCUELA DE VERANO 2015
Centro Contigo JMV (La Línea de la Concepción)

♦ Un espacio de SERVICIO

Una experiencia de ORACIÓN

Un ENCUENTRO con el otro

♦ Una escuela de FORMACIÓN

 


 

 
Ver vocalía del presidente    DESCARGAR ARTÍCULO REVISTA JMV

MEMORIA DE UNOS DÍAS...

 

Un año más se abrieron las puertas del Centro Contigo para recibir a los jóvenes y niños de los barrios más desfavorecidos de La Línea de la Concepción, Cádiz.

Durante los dos meses de verano, los más pequeños han podido acudir a la Escuela de Verano que el Centro preparó bajo la temática de La comunidad del anillo. En ésta se realizaron talleres, actividades de apoyo escolar, bailes, piscina y gymkanas, sin olvidar el servicio de comedor que se les ofreció, basado en desayuno y almuerzo. Todas estas tareas refuerzan correctos hábitos higiénicos y alimenticios, desarrollo cognitivo y psicomotor, autoestima, buen comportamiento y, principalmente, los valores que han de inculcarse en las edades más tempranas.

Como punto final de la Escuela aparecieron los nuevos “maestros” de verano que vinieron a pasar dos semanas intensas de juegos, convivencia, aprendizaje y muchas risas con los niños. Estos fuimos nosotros, los voluntarios vicencianos, que tuvimos la suerte de poder vivir esta experiencia de servicio en comunidad y oración con el equipo coordinador del Centro.

Quizás algunosllegamos con dudas, con inquietudes, con muchas expectativas puestas en lo que íbamos a experimentar; quizás otros llegamos con miedos, con nervios, con unos objetivos planteados, pero con el paso de los días, toda esa incertidumbre y esa ansiedad se fue disipando. El acercarte a los niños, hablar con ellos, verles sonreír,aprender sus bailes, comer con ellos… fue algo inenarrable. Cada momento que el Señor nos ha regalado de la mano de estos pequeños han hecho de este servicio el deleite de todo el que lo ha vivido.

Porque sin Él, sin su amor por los más pobres, sin que nos diese la fuerza y la alegría para levantarnos cada día, no hubiese sido posible nada de esto. Por ello, comenzar la mañana orando en comunidad con los compañeros del Centro, compartiendo y cantando, se vuelve necesario para vivir de manera colosal esta experiencia. Y tras todo el día de trabajo, formación y comunión, terminábamos la jornada presentando a Dios nuestra palabra o momento del día.

Es por todo esto que el Centro Contigo se me presenta como un “trocito del Reino en la tierra”, una pequeña casa donde Dios quiere alojarse, donde es inevitable encontrártelo en cada rincón, en cada persona que allí habita, en cada visitante, en las historias que las coordinadoras cuentan, en antiguos niños que hoy, hechos hombres, aparecen para compartir un rato de diversión con aquellos que no nos conocen, pero que desde el mismo momento que nos ven se vuelven familia.

El Hogar, como los niños lo llaman, se merece ese nombre por su acogida y por hacerte sentir como en casa. No importa de dónde vengas, tu familia del Hogar te espera para acogerte y no irse de tu vida jamás porque, podrás irte del Hogar, pero el Hogar nunca se irá de tu corazón. Sin duda el Señor decidió poner su mano sobre todos los que viven y trabajan, los que acuden a sus puertas y los que anhelamos ir para aprender y servir.

Y como último pilar del proyecto, acompañando al servicio, a la oración y a la comunidad, encontramos la formación, fundamentada en la parábola del Hijo Pródigo, donde hemos abierto nuestros corazones a la comunidad, hemos plantado cara a miedos y culpas, y hemos mostrado nuestros sentimientos al prójimo, todo esto para crecer personal y espiritualmente. ¿Qué hay mejor para cimentar una formación vicenciana que la Palabra que Él nos dejó?

Agradecer siempre a mis compañeros voluntarios la gran compañía y enseñanzas que me han dado, al equipo coordinador por acogernos y formar una gran familia, a los chicos del Programa “Cerca del Hogar” y al Hogar “Marillac” por las fantásticas convivencias que nos han regalado, siempre recogidos por la mano de Dios.

Ojalá todo lo aprendido sepamos llevarlo a nuestra realidad para que nuestros Centros conozcan y se nutran de “la magia de La Línea”.Fuerza, Fe y Alegría.

 

Laura Domínguez Sarabia - JMV Provincia de Sevilla
Publicado en la revista nº 107. Octubre 2015

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