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Martes de la tercera semana del tiempo ordinario

 

ESCUELA DE VERANO 2014
Centro Contigo JMV (La Línea de la Concepción)

♦ Un espacio de SERVICIO

Una experiencia de ORACIÓN

Un ENCUENTRO con el otro

♦ Una escuela de FORMACIÓN

 

 
Ver vocalía del presidente    DESCARGAR ARTÍCULO REVISTA JMV

MEMORIA DE UNOS DÍAS...

 

“Vacaciones por el mundo”. Con ese lema comenzaba este año la Escuela de verano del Centro Contigo. ¿A qué persona no le gusta irse de vacaciones en verano? Descubrir otras realidades, culturas, lugares, etc. Empezábamos así la aventura de esas dos semanas sin saber exactamente con qué me iba a encontrar ni a qué cosas me iba a enfrentar, pero de alguna forma Dios me llamó y me dio la oportunidad de poder estar allí y vivir la experiencia. ¿Y por qué no acudir entonces si Dios llama?

“Haz niños felices y serán hombres buenos”. Ese es el lema del Centro Contigo, el lema de la casa. He sentido que esta frase me ha acompañado en cada uno de los días que he estado en La Línea. Queriendo de verdad hacer felices a esas pequeñas personitas puedo decir que Jesús se ha hecho niño para encontrarse conmigo y con cada uno de los allí presentes, cuidándolos, haciéndoles sentirse únicos y especiales, entendiéndolos en las distintas realidades en las que se encuentran y queriéndolos por lo que son. 

De esa forma he podido ver a Dios a través de su inocencia, de su “ser niño”, sintiendo por parte de ellos cariño, agradecimiento y un amor tan grande de forma tan humilde, sencilla y sincera que han llegado a remover todo el interior de mi corazón con sentimientos de todo tipo. He comprendido el sentido de la frase “dar gratis lo que hemos recibido gratis (Mt 10,8). Han conseguido sacar y conmover al niño que llevo dentro. Ellos me han dado VIDA.

La alegría y la vitalidad es algo que caracteriza a los niños y, aun teniendo situaciones difíciles, siguen derrochando esa alegría tan característica, esas ganas de descubrir, aprender, jugar… en definitiva, ser niños. Dios nos regala la vida, y nos ama tanto que también nos hace libres, pero en esa misma libertad que Él nos da, nosotros debemos elegir vivirla con sencillez y alegría como hacen los niños, elegir vivirla poniendo al pobre, al prójimo en el centro de ella y, por tanto, también a Dios.

Realmente se siente a Dios en cada uno de los lugares de la casa. Desde las personas que allí te acogen y te cuidan cada día, en cada cosa que allí se hace, en cada niño que llega al Centro… está muy vivo. Compartir también con otras realidades como el proyecto “Cerca del hogar” o el “Hogar Marillac” ha supuesto también un regalo por el encuentro, la cercanía y lo compartido entre todos. Ver cómo realidades tan distintas están unidas en el amor y la alegría de vivir.

También la formación ha significado unión, el despertar de nuestro interior mediante la danza, la libertad de expresión y el descubrimiento de uno mismo, darnos cuenta de quiénes somos, cómo somos y que nos quieran por eso mismo. Eso, junto a cada momento compartido, comenzando por la oración de la mañana, continuando con la formación y acabando con la oración de la noche, ha formado una comunidad enriquecedora entre todos los que allí estábamos.

Incluso después del tiempo sigo recordando de forma tan viva como al principio, cada sonrisa, palabra, abrazo y mirada de cada uno de los niños que pasaron por mi vida esos días. Cosas como éstas que se viven en el Centro Contigo son las que hacen que, aun pudiendo irte de vacaciones lejos, decidas pasar dos semanas de tu verano involucrado en alguna experiencia de servicio enriquecedora, porque teniendo en cuenta lo que yo he dado esas dos semanas allí y todo lo que he recibido, puedo decir que Dios se ha mostrado grande conmigo. Es realmente cierto que en el servicio al pobre, se recibe el ciento por uno de lo que se da, y te invito a ti que lees esto a que lo vivas y lo reafirmes en tu vida.

Así pues, ¿qué decir de esta gran experiencia de servicio? Demasiadas cosas bonitas para escribirlas todas aquí aparte de lo ya mencionado, por lo que sólo puedo decir: “¡Gracias!”. Gracias por todo lo compartido, gracias por el gran trabajo realizado durante tantos años, gracias por el constante cuidado de los allí presentes, por parte de las personas de la casa, y gracias a todos por hacer de esta experiencia algo que marca para siempre. Muchísimas gracias.
 

Josué Romero - JMV Provincia de Sevilla
Publicado en la revista nº 103. Octubre 2014

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